¡A por el 2011!

14 01 2011

La llegada de las fiestas que daban fin al año pasado supuso, como es normal, un paulatino descenso del trabajo de la delegación local. Al menos por lo que se refiere a las reuniones de los viernes y a la consiguiente actualidad que recoge este blog. Con todo no dejamos de llevar a cabo distintas actividades con la excusa de Tolkien y de las que tal vez convendría decir algo.

Para empezar y poco antes de que terminaran las reuniones un grupo de valientes nos dimos cita cementerio arriba para, tras un tétrico deambular en busca de una zona oscura lejos de la contaminación lumínica, vislumbrar la lluvia de estrellas, los trabajos de Varda, la noche del lunes al martes 13-14 de diciembre. Acompañados de buen té y galletas dejamos pasar el tiempo hasta que comenzó el espectáculo de las Gemínidas.

Geminidas

Ya a mediados de diciembre tuvo lugar la cena del Smial de Minas Tirith tras la última reunión del año dedicada a algunos trazos de la mitología griega relacionada con la obra de Tolkien a cargo de Mariano Oromë. Con un número record de asistentes, no faltó el brindis élfico por los amigos ausentes y por el profesor.

El día 3 de enero, por supuesto, tocaba conmemorar el cumpleaños de nuestro autor. Previamente recordamos las andanzas como excursionista de Tolkien y los Inklings por medio del texto que recopila Joseph Pearce en “Tolkien, Hombre y Mito” sobre la experiencia de uno de sus amigos. El mismo día 3 los pocos que estábamos disponibles preparamos un paseo al Llano de la Perdiz que finalizamos con un café en la granadina Plaza de Bibrambla a la salud del insigne hobbit.

De paseo

De paseo

No acaban aquí las cosas. Este martes pasado, 11 de enero, acudimos al recital de poesía a cargo de Andrés Malpaso, simpatizante del Smial, que tuvo lugar en el pub Peatón. Desgranando poemas entre anécdotas del mundo del blues y el jazz, Andrés sabe entretener y dar vida a cada una de sus lecturas. Aprovecho para recomendaros su blog si os interesa el néctar del pecho de Óðinn.

Recital

Pero esto no era nada. Ya hemos vuelto y el imaginario cajón de los deseos y buenas intenciones para el año entrante está tan lleno que cuesta cerrarlo. Este mismo viernes taller de escritura creativa y subcreación que dará lugar en breve a un pequeño recopilatorio de relatos. El lunes que viene excursión a El Aceral para los más valientes, pasando la noche en el refugio al calor de la chimenea y algunas lecturas con, tal vez, una pipa. También estamos trabajando en el sindarin para ofrecer unos mapas topográficos que os van a sorprender a quienes quiera que nos visitéis, a lo que queremos añadir unos buenos tutoriales de algunos de nuestros talleres (especialmente cota de malla y figuras de fieltro, que nos consta que tienen muchos seguidores e interesados).

Y hay más. Está empezando a andar una partida del juego por correo One Ring To Rule Them All, no perdemos de vista nuestra participación en la futura convención anual, se vislumbra un recital poético en colaboración dedicado al mundo nórdico y anglosajón y se está trabajando para reeditar el curso universitario dedicado a Tolkien y su obra, “Un Relámpago en un Cielo Claro“, que tanto éxito tuvo el pasado año.

¿Te vienes con nosotros?





La Pieza Arken corona el Mulhacén.

28 09 2010

El pasado miércoles 22 de septiembre algunos gondorianos por fin logramos quitarnos una espinita que llevábamos clavada desde la última excursión a las Montañas Blancas: coronar la cumbre del Mulhacén. Temerosos de que la caprichosa climatología de montaña nos la volviese a jugar, con más posibilidades esta vez ya entrados en el otoño, y conscientes de que en la última ocasión tan sólo realizamos una parte del camino, emprendimos este viaje solamente cuatro aventureros. Contamos como siempre con nuestro excelente guía Rafa Caradhras, cuyos consejos sobre el frío nos libraron de una probable congelación. Se unió a la excursión Dani Thorondor que pisaba la sierra por primera vez, y el grupo lo completamos Miguel Mandos y una servidora, ya conocedores de las intenciones de la cruel montaña, pero sólo de sus intenciones…

Primera parte del camino

Primera parte del camino

Salimos de la Hoya de la Mora, concretamente del Albergue Universitario, con el sol sobre nuestras cabezas y unas pocas nubes en el horizonte, y seguimos la misma ruta que la vez anterior hasta el refugio de la Carihuela, desde donde no pudimos continuar en aquella ocasión. No obstante, ahora el paisaje era radicalmente distinto, ya que la mayoría de la nieve se había ido, exceptuando algún que otro nevero, y todo se parecía más a un desierto. La primera parada la realizamos en el refugio de la Carihuela, donde almorzamos y charlamos con un grupo de ingleses y un español despidiéndonos rápidamente con un “farewell” y un “pim-pam-púm”, ansiosos como estábamos de ver el trayecto desconocido que comenzaba a partir de ahí. Tras descender a los Vasares del Veleta dejando atrás la laguna de Aguas Verdes, llegamos al Collado del Lobo desde donde nos asomamos desafiando al vértigo: las vistas merecían la pena.

A mitad de camino

Emyn Muil

El Paso Alto

Continuamos hasta divisar los Crestones y Raspones de Río Seco y abajo, la laguna de Río Seco: parada obligada para descansar los pies en sus heladas aguas mientras nuestros reporteros gráficos, Dani Thorondor y Miguel Mandos no paraban de sacar fotos entre exclamaciones acerca de la belleza del paisaje que teníamos ante nosotros y del que en ese momento teníamos la suerte de formar parte.

Laguna de Río Seco

En la laguna

Proseguimos la aventura hasta el refugio de Villavientos (esa noche entenderíamos la precisión semántica de su nombre) y allí nos encontramos con Juan, quien nos brindó útiles consejos acerca del tiempo y con el que compartiríamos más tarde una velada de té, humo y buena conversación. Continuamos hasta el refugio vivac de la Caldera: a su lado oeste se situaba la laguna del mismo nombre y a su lado este el imponente Mulhacén, que nos miraba ruidoso y desafiante.

El Mulhacén nos contempla

Realizamos un breve descanso, nos libramos de las mochilas que poco a poco se habían ido haciendo más y más pesadas por el cansancio, y nos concienciamos de que esta vez sí, alcanzaríamos el techo de la Península.

El temible ascenso

El ascenso fue difícil, y a más altura, el viento se hacía más visible y amenazador, pero poco a poco, cada uno a su ritmo fuimos llegando a la cumbre donde nos esperaba la señal de que lo habíamos conseguido, cubierta de objetos que otros montañeros habían dejado de recuerdo.

La cima coronada

La cima coronada

Allí, en la cima escuchamos el poema The Mewlips en boca del propio Tolkien, una sorpresa que nos tenía preparada Miguel Mandos y que recibimos con gran entusiasmo (http://www.youtube.com/watch?v=aGctGyCDGYA). Nos hicimos la foto de rigor con la Pieza Arken, algo que ya se ha convertido en una tradición de nuestro Smial, y admiramos las magníficas vistas que desde allí se divisaban: hacia el norte, la laguna de la Mosca, el barranco del Río Guarnón, Güejar Sierra a lo lejos y también el antiguo refugio de cazadores del Aceral, un viejo conocido de este Smial; al oeste, justo a nuestros pies, el refugio vivac de la Caldera, desde donde habíamos subido, y el Puntal de la Caldera, el Cerro de los Machos y el Veleta, alzándose sobre él pero bajo nosotros, así como los Tajos de la Virgen, el Elorrieta y el Tozal del Cartujo; al sur, contemplamos el Barranco del Poqueira con el refugio del mismo nombre, intuimos Capileira y atisbamos al fondo la Loma del Jabalí; el este se encontraba todo cubierto de nubes, excepto a nuestros pies, donde las Siete Lagunas yacían tranquilas en esa otra más apacible vertiente de las montañas. Junto a nosotros en la cima se alzaban los restos de la antigua ermita erigida en honor de la Virgen de las Nieves, que según la leyenda se apareció a un párroco que cruzaba la Sierra para mostrarle el camino tras perderse éste en una tormenta de nieve.

La cima coronada

El descenso lo hicimos corriendo, llenos de energía, energía nueva que le habíamos arrebatado a la montaña como recompensa por haber vencido al cruel Gigante. Una vez abajo, visitamos la laguna: de nuevo la mejor medicina para los pies. Con el sentido del deber cumplido volvimos al refugio de Villavientos, donde pasaríamos la noche y donde nos esperaba Juan, un sabio montaraz también admirador de Tolkien y gran conocedor de la cultura hindú, que llevaba varios días por aquellos lares y del que aprendimos que Mahábhárata significa “la gran India” además de compartir con él anécdotas y lecturas a la luz de la vela aquella fría noche. Parecía que no sólo le habíamos ganado la partida a la montaña sino que además la noche nos regalaba un cielo despejado y una impresionante luna llena. ¿Qué mejor escenario para unas buenas lecturas? Allí, a los pies del Mulhacén, Miguel Mandos nos deleitó con unas líneas del capítulo 2 de la Saga de Ketil Salmón y se aventuró a hacerlo en noruego antiguo para nuestra admiración. Éste es el fragmento que leyó:

Mandos lee la Saga de Ketil Salmón

Hann var dimmraddaður og mæltist við einn saman: “Hér er illa um gengið,” sagði hann, “að hrökt er öll eiga mín og með það þó verst farið, sem bezt er, sem eru mannakrof mín. Væri slíkt launa vert. Hefir nú og eigi haglega umskipast, að Hallbjörn, vinur minn, situr nú kyrr heima, en Ketill hængur, eldhúsfíflið, er nú hér kominn, enda væri mér aldrei við of að launa honum. Væri mér næsta skömm í því að bera eigi langt af honum, þar sem hann hefir vaxið upp við eld og verið kolbítur.”

Leyendo La Comunidad del Anillo

Rafa Caradhras y yo misma nos decantamos por una lectura de La Comunidad del Anillo mientras que Dani Thorondor prefirió escuchar mirando ensimismado a la luna. Tal vez se estaba preparando para la interesante charla sobre constelaciones que nos dio luego, donde nos mostró entre otras, a Wilwarin, la mariposa de Tolkien, mientras que Rafa Caradhras nos hizo ver cómo la pronunciación de la palabra recuerda al batir de alas de una mariposa, incluso la grafía misma nos lleva a pensar en la silueta de una mariposa. De nuevo Tolkien y su impecable fonoestética…

La noche estuvo gobernada por el incesante viento que golpeaba el refugio como si quisiera arrastrarnos hasta el borde del desfiladero. ¿Quizás la montaña se estaba tomando ahora la revancha? Pronto descubrimos que la respuesta era afirmativa, nada más despertar y ver que el día amanecía lluvioso y con mucho, mucho, mucho viento. Aquí comenzaba la odisea del retorno. Fue una vuelta llena de altercados, y a menudo nos acordábamos de Bilbo y sus momentos de duda acerca del sentido o el propósito de vivir aventuras. ¿Merece la pena? ¿Mereció la pena la lluvia, el frío y el viento que casi nos hace emprender el vuelo cual Wilwarin? Habla mi lado Tuk cuando respondo sin dudarlo que sí.

El duro retorno

Mont Blanc yet gleams on high:-the power is there,
The still and solemn power of many sights,
And many sounds, and much of life and death.
In the calm darkness of the moonless nights,
In the lone glare of day, the snows descend
Upon that mountain; none beholds them there,
Nor when the flakes burn in the sinking sun,
Or the star-beams dart through them:-Winds contend
Silently there, and heap the snow with breath
Rapid and strong, but silently!
The secret Strength of things
Which governs thought, and to the infinite dome
Of Heaven is as a law, inhabits thee!
And what were thou, and earth, and stars, and sea,
If to the human mind’s imaginings
Silence and solitude were vacancy?
(Mont Blanc de Percy B. Shelley)

Silvia Isilmë





Excursión al Mindolluin. Crónica.

2 09 2010

Mindolluin

Llevábamos tiempo planeando en la ciudadela un ascenso a las cumbres del Mindolluin (Sierra Nevada). Sabíamos que durante el invierno y aun la primavera la subida se torna difícil por culpa de la nieve y las condiciones meteorológicas de modo que elegimos el verano, en concreto el 8 y el 9 de julio, para ascender a la cima del Mulhacén. Finalmente se animaron a realizar la excursión Silvia Isilmë, Jacinto Gorgoroth, Paco, Alicia Iliel, Mariano, Miguel Mandos, Jesús Tevildo de nuestro vecino smial de Córdoba y nuestro guía, Rafa Caradhras. La primera parte de la excursión daba comienzo en las faldas del Veleta, en Pradollano, desde donde el camino nos llevaba junto a la Virgen de las Nieves para atravesar la sierra y comenzar pronto a encontrar grandes neveros aferrados a la tierra, recuerdos de un invierno especialmente frío y lluvioso que nos hacía pensar en otro tiempo, cuando los glaciares cubrieron las cumbres del reino del sur.

Neveros en el camino

Resultó que por aquellos lugares se encontraban en ese momento unos
reporteros del programa Andalucía Directo cubriendo información sobre las clases de esquí para niños en verano que se estaban celebrando en las cercanías. No tardaron en acercarse a nosotros y preguntarnos por nuestro deambular, todo lo cual pudo verse más tarde en la televisión.

Entrevistados

Seguimos siempre hacia arriba, con breves paradas para descansar y disfrutar del paisaje y la nieve. La temperatura fue bajando y en el último tramo del itinerario que nos dejaba en el refugio de la Carihuela, como si el cruel Caradhras se opusiera a nuestros planes, el frío, impensable unos kilómetros más abajo, se hizo patente obligando a sacar la ropa de abrigo y a cuidar nuestros pasos para no quedar atrapados por los eventuales montículos de nieve que ya dominaban la zona.

El frío aumenta

En la Carihuela nos tomamos un descanso para comer y reponer fuerzas, dejar que se secaran las botas y analizar qué podíamos hacer a la vista de la gran capa de nieve que cubría la siguiente fase de nuestro recorrido. Tras mucho pensarlo decidimos que había que intentarlo. El picacho del Veleta vigilaba atentamente nuestros pasos y no parecía contento. Un primer descenso blanco nos advirtió que no iba a ser fácil continuar. Algunos se amilanaron. Rafa Caradhras, Silvia Isilme y Miguel Mandos avanzaron un poco más para decidir
si merecía la pena convencer al resto del grupo o había que dar la vuelta y tristemente la nieve y la amenaza de lluvia dejaron patente que proseguir era un tanto temerario y que era mejor cambiar de planes.

Volviendo sobre nuestros pasos

De nuevo en el refugio evaluamos cómo aprovechar el resto del día y
acordamos ascender al cercano y poco menos alto Veleta. Pasando junto a los telesillas, tristes y solitarios en esta época del año, subimos y subimos hasta que finalmente llegamos a la cumbre. Desde lo alto el paisaje nos recompensaba con una vista magnífica de toda Sierra Nevada. Pequeños lagos, como la Mosca, tajos y lomas, como los de la Virgen, Loma Púa, Raspones y Crestones de Río Seco o Loma Pelada; lejanas montañas, como la Alcazaba y el Puntal del Goterón al este o el Tozal del Cartujo al oeste; caminos que se pierden para volver a aparecer uniendo ambas vertientes de estas completamente auténticas Montañas Blancas.

En la cumbre del Veleta

Después comenzamos a desandar el camino entre combates, empujones y risas que el resbaladizo y esponjoso terreno invitaba a hacer. Llegamos así de nuevo a nuestra base donde nos aprestamos a pasar la noche. No faltó el té, ni las lecturas, ni los debates acalorados ni los chistes ni siquiera las historias de miedo a la luz de las velas con acompañamiento de golpes en la puerta de metal. Interrumpimos a las estrellas durante breve rato pero debimos dejar el trabajo de estudiar sus nombres para otra ocasión por culpa del intenso frío que se apegó a la montaña al caer la noche.

En el refugio de la Carihuela

Al día siguiente, con cierta calma dado que había tiempo de sobra, nos
fuimos preparando para el descenso. Recogimos el lugar, nos echamos a la espalda las mochilas y volvimos al camino que ya sabemos que sigue y sigue. Esta vez como en el Paso del Caradhras, el sol volvió a salir con fuerza tras comprobar que en esta ocasión la montaña había impedido nuestro fin último. Giramos el puño a la Sierra y prometimos venganza. ¡Regresaremos y llegaremos al Mulhacén! Mientras, habremos de conformarnos con la coronación de su hermano.

El grupo

Os dejamos con el vídeo de la excursión que esperamos que os guste y os anime a uniros a nosotros en futuras aventuras:





Excursión al Mindolluin

20 06 2010

Logo-Mindolluin

Llega el verano, se alejan las nieves de las Montañas Blancas, y los aguerridos miembros del smial de Minas Tirith preparan una expedición a las cumbres del Mindolluin. El día 8 de julio partiremos hacia las alturas, pertrechados de víveres, té, libros de Tolkien y muchas ganas de pasarlo bien y acamparemos en las alturas que protegen la ciudadela para pasar la noche en el exterior del refugio que allí se encuentra. Al día siguiente, día 9 de julio, desandaremos el camino y retornaremos a Minas Tirith.

Si os sentís con fuerzas para acompañar esta expedición, ver el paisaje del pico más alto de Gondor y contemplar en la lejanía los territorios de Harad, examinar las estrellas y reconocer el cielo que vio nacer a los elfos, escuchar las leyendas de la vetusta montaña y descansar con un vaso de té caliente mientras te arrulla el cuento que narra algún gondoriano, no dudéis en poneros en contacto con nosotros para que os ofrezcamos más detalles.

¡Estáis todos invitados!





Eruhantalë. Fiesta del Otoño.

13 10 2009

Tres veces al año hablaba el Rey: la oración a la llegada del año en la Erukyermë en los primeros días de la primavera, la alabanza de Eru Ilúvatar en la Erulaitalë a mitad del verano, y la acción de gracias que se le consagraba en la Eruhantalë a fines de otoño.
“Una descripción de la Isla de Númenor”. Cuentos Inconclusos.

Los días 25, 26 y 27 de septiembre los habitantes de la Isla de Númenor viajaron hasta la Tierra Media para conmemorar una de sus más importantes festividades con los habitantes de Minas Tirith, sus orgullosos herederos. Los nervios y las carreras para ultimar los detalles días antes del desembarco de tan importante visita dieron paso pronto a la risa, los abrazos y el reencuentro entre amigos cuando empezaron a arribar los viajeros. Tharkas, Valandil, Rodas y Morendil fueron los primeros en llegar y tras las oportunas disposiciones para su descanso nocturno marcharon a dar buena cuenta de algunas tapas y bebidas en las cercanías. Como guías en esta primera etapa se repartieron Iliel, Eärnur, Rielle y Mandos. Más tarde terminaron de llegar los barcos de la expedición con Nai, Míriel, Dunnendel, el embajador gondoriano Meneldil y un polizón de última hora en forma de senescala Erendis.

numenorquest

Todos juntos estuvimos entretenidos hasta altas horas de la noche al sabor de diversas bebidas espirituosas de las que sirven en la ciudadela vigilante y algunas otras procedentes de Elenna que pusieron a prueba el aguante de nuestras mesnadas. También se improvisaron algunas canciones y el caso es que el agasajo inicial no terminó hasta pasadas horas poco prudentes.

Al día siguiente era tiempo de ascender hasta Cumbres Verdes, nuestro improvisado Meneltarma, para dar comienzo a los actos del día de acción de gracias a Eru. Pertrechados en abundancia y algo preocupados por las perspectivas meteorológicas, nos asentamos en el pinar y no tardaron en dar comienzo los primeros combates y entrenamientos con arco e incluso con un extraño elemento de origen desconocido que tenía que ver con el deporte que practicaron antaño los gigantes, según la mitología y algunos rohirrim: el rugby. Pronto se registraron algunas bajas entre los contendientes que pese al buen ánimo y la amistad imperante intentaban descollar en el arte de la guerra con fuerza y contundencia. Fue entonces cuando se decidió que debían comenzar las justas, tradición de sabor gondoriano que también practican en abundancia nuestros antepasados numenoreanos. La primera de las competiciones fue la justa con espada larga en la que primó la destreza de los habitantes de la Isla de modo que terminaron enfrentándose en la final, si este cronista no recuerda mal, Valandil y Míriel. Tras un largo y muy disputado combate que atrajo las miradas de todos los curiosos Míriel se impuso. La segunda prueba que tuvo a los mismos contendientes en liza consistió en espada corta y escudo. Aquí los gondorianos se mostraron más diestros resultando finalistas Eärnur y Meneldil (la casualidad puso enfrente al último y al primero de los reyes de Gondor, hasta la llegada de Aragorn). De nuevo se vieron vistosos lances y un largo desarrollo que culminó con la victoria de Eärnur por bastante poco.

numenorquest

numenorquest

numenorquest

Terminadas las justas durante la tarde se desarrolló un rol en vivo dirigido por Tharkas y Valandil que resultó bastante divertido aunque algo caótico. La guerra entre parientes en un apartado lugar donde yo, Próspero, gobernaba con cierta tranquilidad (excepción hecha de unos osos salvajes que no atendían a razones los muy levantiscos) hasta que empezó a llegar a mi islita una variada fauna de personajes a cual más sospechoso. Joyas, matrimonios, asesinatos, celos, políticos y marineros, aventureros y cortesanos… todos los ingredientes para convertir mi tranquila y algo amarga residencia en una cueva de intrigas e iniquidades. Yo por si acaso me casé con una noble y mandé a mi hija a la corte. Abnegada labor la del padre diligente que casi se ve descubierto en cierta intriga.

Entre medias, no lo he contado, hubo una tempestad.

numenorquest

Llegó luego el tiempo de merendar. En Minas Tirith siempre nos hemos tomado muy en serio esa parte del día y aunque las fuerzas acantonadas no eran muchas, lo que impidió un banquete más grandioso como hubiera sido menester, se hizo lo posible por reunir viandas a la altura de nuestros ilustres visitantes y del día que conmemorábamos.

Al acabar el día dispusimos el regreso y tras un paseo por la ciudadela llegamos al lugar de la cena en la que tras el tradicional brindis numenoreano pudimos dar cuenta de ricos platos. Para entonces y por breve tiempo se nos unió el cruel Caradhras con un amigo y volvió Iliel de sus guardias para acompañarnos el resto de la noche. Tras la cena regreso a las estancias y sorpresa, los habitantes de la isla nos ofrecen un divertido teatro cuya figura principal es Mandos. Luego se realizaron diversas lecturas, algunas armonizadas con música y cuando la hora resultó algo intempestiva se procedió a la entrega de mathoms. Nuestros invitados nos ofrecieron una preciosa caja que contenía los restos de un naufragio sufrido por algún exiliado numenoreano. Llena de recuerdos y tesoros, la caja nos maravilló a todos los presentes y prometimos velar por su conservación. Por nuestra parte intentamos humildemente emular su desprendimiento con una carta de marear y un compás de medir distancias náuticas.

numenorquest

numenorquest

numenorquest

Al día siguiente se había organizado una visita a la fortificación de la Alhambra, incluidos sus palacios y sus fragantes jardines. La mañana pasó rápida en la contemplación y paseo por el lugar y cuando nos quisimos dar cuenta era la hora de las despedidas, que alargamos como pudimos en un burguer primero y en una cafetería después. Y así, alegres por los días pasados y a la vez apenados por la sensación de pérdida al ver marchar a los amigos, vimos el desplegar del velamen de los navíos de Númenor que se alejaron de nuestras costas, ondeante la enseña de los herederos de Elros.

Las palabras de agradecimiento no pueden compensar el esfuerzo y el trabajo desarrollado por los numenoreanos para el disfrute compartido con un puñado tan pequeño de gondorianos como los que ahora defienden nuestra ciudadela. Aún así, de verdad, muchas gracias por traernos algo de vuestra magia antigua hasta las tierras de Gondor.

Mandos.





Excursión al Barranco del Aceral

11 07 2009

Los días 9 y 10 de julio el Smial de Minas Tirith se echó la mochila a la espalda y se fue de acampada al Barranco del Aceral. Los cinco valientes gondorianos, porque de tal deben ser tildados vista la dificultad y la exigencia física del viajecito (vale: para gente poco preparada para estas lides), fueron Alicia “Iliel“, Manolo “Eärnur“, Rafa “Caradhras“, Fabian (un amigo de Eärnur) y yo mismo.

A eso de las 16:30, con la fresquita, salimos la mayor parte del grupo desde Severo Ochoa hasta el autobús donde nos encontramos con Iliel. Llegamos a Güejar Sierra y comenzó la excursión propiamente dicha que tuvo una primera “parada y fonda” en el Maitena.

numenorquest

Repuesto un poco el cuerpo continuamos por el camino hasta El Charcón, subida a la Vereda de la Estrella y rumbo a El Vadillo. En El Abuelo un bonito árbol que más o menos media el camino hasta el Vadillo hicimos otra corta parada y a eso de las 21:30 estábamos en el río mojando los pies y mirando con temor la Cuesta de los Presidiarios.

numenorquest

numenorquest

Afrontamos esta parte en medio de una creciente oscuridad y linterna en mano sufrimos la dureza de la subida como pudimos. En compañía de las estrellas y con cierto temor ante los posibles monstruos de Mordor y espectros del Anillo que pudieran salir a nuestro paso, continuamos hasta La Cucaracha y desde allí, 25 minutos decía nuestro particular Cruel Caradhras, hasta el Aceral. A las 00:20 cargamos contra la puerta del refugio y tomamos posesión del lugar en nombre de Minas Tirith y el cansancio. Té, bromas y un merecido descanso siguieron, en un suelo que hiciera las delicias de un troll tal vez mas no las nuestras.

numenorquest

El viernes amanecimos como pudimos, los huesos entumecidos gritando “me las pagarás por lo de esta excursión”. Nos refrescamos un poco en el riachuelo cercano y pronto estuvimos de vuelta al trabajo: a buscar leña y preparar la chimenea para la comida. La falta de parrilla o equivalente devino en un pequeño problema que solventamos como pudimos con paciencia y dedos poco hechos. Al final y tras mucho chorizo, carne y panceta tocó levantar el campamento y prepararnos para la dura vuelta.

numenorquest

El camino de vuelta como el de ida resultó una prueba de la fortaleza de los guardianes de Minas Tirith con resultados dispares.

numenorquest

numenorquest

A la mitad de nuevo parada en el Vadillo que dejó algunas de las imágenes de la excursión más impactantes como la de Eärnur el hobbit:

numenorquest

San Eärnur guiando al pueblo:

numenorquest

… o la de Caradhras sumergiéndose en un agua que no soportaban mis pies más de un minuto.

Pero el camino sigue y sigue y seguía por delante un buen trecho. Con fuerzas menguantes y ganas de avistar el Pelennor llegamos por los pelos a la parada del autobús justo cuando se iba. Finalmente disolvimos entre chanzas y creciente cansancio nuestra comunidad en la idea de que la próxima debe ser más tranquila para darnos tiempo a leer, cantar y tal vez demostrar nuestra pericia con la espada en unas justas que no hubo tiempo de celebrar.

Anécdotas de la excursión hay miles y predigo que tardaremos en olvidar cuanto nos hizo sufrir y reír ese filólogo loco y aprendiz de montaraz al que ya por siempre llamaremos Rafa “el Cruel Caradhras“.

numenorquest

Mandos.